¿Slow Tourism? Una forma natural de viajar, una actitud hacia el viaje…

Qué es el turismo Slow

¿Slow Tourism? Una forma natural de viajar, una actitud hacia el viaje…

Turismo «Slow» un turismo sostenible y no masificado

Turismo slow… viaje orgánico con el tiempo necesario para vivir a plenitud la experiencia de conectarse con las personas, su cultura, gastronomía y el medio ambiente y reencontrarse a uno mismo… 

La vida es un viaje no un destino. Aerosmith

Creo que a todos nos ha pasado que ansiamos que lleguen nuestras vacaciones para relajarnos, recargarnos de energía y hacer “lo que se nos antoje”, sin embargo, en la mayoría de los casos una jornada vacacional te deja exhausto y vuelves de ella agotado y necesitando más tiempo para descansar. ¿Por qué?… Debido a que generalmente nuestro itinerario vacacional se convierte en una carrera contra el tiempo, llena de horarios apretados y tiempo insuficiente para hacer lo que queremos. Conscientes de lo negativo de este modo de vida, unos visionarios italianos tuvieron una gran idea, desacelerar el ritmo y llevar lo fast a slow.

El origen del movimiento slow, ¿porqué slow?

El movimiento slow se generó en Italia en la década de los 80, como una iniciativa para dar respuesta a la creciente preocupación por la pérdida de identidad y las tradiciones locales, en cuanto al consumo de gastronomía saludable y el disfrute del buen comer, contraponiéndose al concepto americano de fastfood.

Movimiento Slow

La iniciativa que en sus inicios tenía connotaciones locales y enfocadas a la gastronomía, fue creciendo y ganados adeptos, atraídos por el interés de recuperar el goce y disfrute de las distintas actividades que producen satisfacción en la vida, realizándolas pausadamente y conectándonos con nuestro entorno. Como en nuestras sociedades hay una especie de culto a la velocidad, entonces la idea es lograr un balance dentro de nuestra vida y dar el valor a cada actividad realizada, sin privarnos del placer de disfrutar la vida en todas sus facetas.

“La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes… Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones, de adrenalina, de estímulos, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos qué es lo realmente importante.” Elogio de la lentitud». Carl Honoré

La filosofía de vida del movimiento slow, se ha ido expandiendo más allá de la gastronomía, para abarcar diversas áreas de la vida cotidiana; claramente también tocó las puertas del turismo, para que podamos vivir con el placer de la lentitud nuestras vacaciones, lejos de multitudes y estrés, conectados a “lo esencial”.

¿De qué se trata el turismo slow?

El turismo de masas tuvo su momento de auge, en ese punto conocer más destinos en pocos días y recorrer la mayor cantidad de atractivos era el boom y el sueño de todo turista; pero eso ha cambiado, las nuevas tendencias apuntan al retorno a lo importante, es decir conectarse con las experiencias, vivir intensamente y sacar el mejor provecho de su tiempo libre.

El turismo slow no es otra tipología o segmento turístico, en esencia forma parte de un estilo de vida y se puede concebir como una forma de viaje más relajada y sin prisas que supone desconectarse de la rutina para reconectarse genuinamente consigo mismo y con el lugar, su cultura, costumbres, gente y entorno medioambiental, desde una actitud de viaje distinta a la tradicional, mediante una relación de respeto y acercamiento responsable; donde la experiencia se vive pausadamente disfrutando los pequeños detalles y procurando el bienestar en cada momento del día.


Turismo Slow, la reconexión consigo mismo y con la cul

¿Por qué ir slow?

Hay toda una serie de razones por las cuales apostar a este cambio de paradigma es atractivo, particularmente lo concibo como un renacer, es como si el ser humano estuviese tratando de despertar y recuperar un poco de lo perdido en el empeño de vivir aceleradamente, es volver a su arraigo.

La cultura del turismo slow ha ido lentamente, abriéndose camino en nuestras vidas y ganado adeptos, demostrando que muchas veces menos, es más; veamos algunas de las razones para decirle si a lo slow.

¿Qué motiva al turista slow?

…hacer que el turismo sea lento, sostenible y responsable, para descubrir los lugares… para conocerlos, vivirlos, probarlos y al mismo tiempo mantenerlos como un patrimonio de valor inestimable, riqueza que debe salvaguardarse para el bienestar común. (Fereyra 2014)

¿En que se basa el producto turístico slow?

Los productos turísticos basados en la filosofía slow, están conformados por una serie de componentes que le dan vida a la experiencia; demos un vistazo a ellos, basándonos en lo expuesto en el portal nuovi-turismi.com, (2017)

La cultura slow en su continuo crecimiento, mas allá de la experiencia turística, evolucionó al siguiente paso, que es la concepción de las ciudades slow, dando origen a la red Cittaslow, como respuesta a la disminución de la calidad de vida de las localidades; esta red pretende la transformación de los municipios bajo altos estándares de calidad de vida y buen vivir para el desarrollo de las ciudades, centrándose en el protagonismo del residente y el visitante.

Para formar parte de este movimiento hay una serie de pasos y parámetros a cumplir para obtener la certificación, que posee 72 requisitos de calidad, subdivididos en 7 macro áreas (cittaslow.com):

  1. Energía y políticas ambientales
  2. Políticas de infraestructura
  3. Calidad de las políticas de vida urbana
  4. Políticas agrícolas, turísticas y artesanales
  5. Políticas de hospitalidad, conciencia y capacitación
  6. Cohesión social
  7. Asociacionismo.

Los más slow…

¿Y los destinos turísticos?

En cuanto a destinos turísticos tenemos como ejemplo cercano las islas La Gomera y El Hierro, que han sido mencionadas por Inntravel, especialista en turismo slow del Reino Unido, en el marco del Inntravel`s Discover day en diciembre 2017, como uno de los mejores destinos turísticos Slow para el 2018.

El Hierro es la primera isla del mundo autosuficiente en cuanto al consumo de energía renovable, con una cultura ecológica y dueña del primer geoparque de Canarias, tiene todos los atributos de un destino slow.

Adicionalmente cuenta con 46 puntos de buceo, un paisaje submarino único y lleno de vida fruto de su particular geografía volcánica, tierras fértiles, abruptos acantilados, formaciones geológicas de lava y una exuberante vegetación, que, unida a una estrategia de desarrollo sostenible, ha sido reconocida por la UNESCO como reserva de la biósfera; como complemento, cuenta con wifi gratuito.

La Gomera, resalta por su atractivo ecoturístico, gastronomía, tradición y bienestar; la diversidad de paisajes resalta gracias a un ecosistema único en el mundo, donde se encuentra la Laurisilva, una masa de vegetación prehistórica que se ha conservado en la isla, gracias a su clima excepcional siempre templado.

Como punto importante, en cuanto a estadísticas turísticas de la isla, para el 2017, el mercado alemán representó el 40% de llegadas a la Gomera, seguida del Reino Unido. La estadía de estos turistas superó los 11 días y el gasto medio fue de 120 euros por día (gomeratoday.com, 2018).

Vídeo promocional la Gomera, Turismo de la Gomera:

Por todo lo expuesto anteriormente, se puede decir que la práctica del turismo bajo el concepto slow, es positiva para los turistas, porque obtienen más de la actividad, fomentando la inmersión local para conseguir crecimiento espiritual y cultural; todo esto sacando el mejor provecho del tiempo de ocio, no desde la velocidad sino desde la calidad renovadora de la experiencia.

Para las comunidades receptoras, también es importante adoptar esta filosofía, ya que el turista slow brinda beneficios, obviamente económicos, pero además ambientales y sociales, que repercuten en la calidad de vida de todos, a la par que otorga al destino un factor diferenciador de desarrollo, amigable con el medio ambiente y respetuoso de la cultura y personas.

Para que esto sea posible, requiere un cambio de mentalidad de todos los involucrados en la experiencia, asegurándose de coincidir en el objetivo de adoptar el modo de vida slow, no como concepción de lentitud y descuido, sino como el reconocimiento de vivir la vida, procurando el bienestar individual y colectivo y centrándose en la importancia del ser humano y su felicidad.

No se ustedes, pero yo quiero vivir y viajar bajo la filosofía slow, lo puedo imaginar y es maravilloso


Referencias


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