Sacando pecho ante la vida en la batalla contra cáncer de mama.

Sacando pecho ante el cáncer de mama.

Sacando pecho ante la vida en la batalla contra cáncer de mama.

Sacando pecho ante la vida en la batalla contra cáncer de mama.


 

Nuevamente se  trata de un post que no está directamente relacionado con la actividad turística, este al igual que el publicado el pasado 17 de octubre, tiene que ver con una enfermedad, el Cáncer de mama”,  nuestro post anterior “Innovtur viste de rosa su corazón en solidaridad con la lucha contra el cáncer”, dedicado a personas que padecen esta enfermedad, pero en especial a Inés Fernández Arconada, hoy día superviviente de esta enfermedad.

Como bien indicaba en ese post, 1 de cada 8 mujeres se estima que tienen el riesgo de padecer cáncer de mama y claro en esa media alguien tiene que tocarle, y tocó a una parte de nuestro equipo de ese momento, pero nuevamente la quiniela cae en nuestro equipo y esta vez, me toca a mí. Y como soy yo, quien desde hace mucho les hablo a través de cada uno de los artículos que leen en nuestro blog, sentí que, aunque prematuro, que quería contar mi historia en primera persona.

Carolina Nuñez- gerente de innovtur

El 19 de julio, el jueves hicieron 2 años, que estaba en una sala del hospital Río Hortega acompañada de muchos amigos y de mi hermana Tania, esperando a que una de las personas que más he querido en mi vida, saliera del quirófano, tras someterse a una operación de cáncer de mama.

Una operación que de todo el proceso tanto previo, como posterior, podría decirse que es el trago menos amargo de todo ese durísimo proceso.

Una etapa previa, llena de largos y continuos días de pruebas médicas, más duras por la connotación que en sí reviste, el hecho de enfrentarse a esa tan dura y temible palabra “el cáncer”.

Mamografías, ecosonogramas, biopsias, tac… y un largo etc. Sin duda el miedo y la incertidumbre se apoderan de la persona que lo enfrenta, pero también de aquellos que le acompañamos en esa batalla… y que en su momento fuimos llamadas “las mosqueteras de Inés” Tania Mejías, Bárbara Polachini y yo.

Un proceso que se inició gracias a una revisión ginecológica en la clínica Recoletas de Valladolid, por una revisión anual de rutina. Y que llevó a detectar un cáncer de mama, y que un ejército de profesionales médicos, terapeutas etc., lograron combatir y doblegar.

Una mastectomía de la mama izquierda, un durisimooo proceso de quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y para completar el kit completo, el tamoxifeno, fueron las constantes vividas por dos años.

La “quimio” esa fase tan temible y dura, y que le han puesto ese diminutivo para hacerla más amigable, es desde mi punto de vista la prueba más dura a superar por cualquier ser humano. Ver semana tras semana a un ser querido conectado a una máquina que suministra un cóctel milagroso, pero que primero tuvo que soportar con todas sus fuerzas sus envites, fue terrible. Ver como esa persona lucha por su vida en ese momento, y que lo único que queda es estar ahí y coger su mano y darle toda tu energía y fuerza que puedan ayudarle a minimizar ese trance…

Después la llegada a casa, y los efectos que por días se tienen de la resaca del cóctel milagroso.

Pero, para soportar a Inés afortunadamente, siempre estuvo Tania Mejías, con su gran sentido del humor y esa capacidad de transformar momentos desafortunados en agradables, y con esa gracia y chispa que la caracteriza, sacaba su arsenal para sacarle risas y convertir esos momentos, en una graciosa anécdota y convertirlo en algo normal.

También estuvo Bárbara Polachini, a la hora que necesitáramos su presencia, siempre ahí con su cariño, protección y apoyo, dispuesta en todo momento a llevarnos a la luna, si era necesario, para hacer feliz a Inés y regresarla a la normalidad de la vida, en esa inmensa y dolorosa confusión que deja la quimio.

Y así transcurrieron los meses, entre sabores amargos de la quimio, entre lágrimas y aunque parezca mentira muchas, muchas risas.

Superada la quimio, se pasó a la radio, a la inmunoterapia… y esta historia tuvo un final muy feliz, superado el cáncer y con él todos los tratamientos, Inés Fernández con su fuerza interna y su ejército, ganó la batalla.

Su última revisión del 5 de junio de este año, con marcadores olímpicos, “controlados”.

Aunque desde el mes de abril de este año, desapareció de nuestras vidas, como por arte de magia…, no estoy segura, pero ¡dicen! que ahora vive en el pequeño planeta de “El principito”, el asteroide B612, en el que hay tres volcanes (dos de ellos activos y uno no) y una rosa…

Sí, inició un nuevo rumbo, como dicen por mi tierra, por nuevos lares y como toda nueva vida, con nuevos amigos, mucha más gente que la ama y nuevos proyectos.

Hoy siento que todo esto me deja una gran paz, porque di todo lo que tenía desde mi corazón, por haber luchado a su lado, en su batalla por su vida.

 

“Aprendí que los principios dan miedo, que muchos finales son tristes y lo que importa es el camino…”

 

“Déjà Vu”

Una cruel coincidencia de la vida, en fechas, médicos y situaciones, el pasado jueves 19 de julio me he enfrentado a uno de los días más duro de mi vida…, una especie de Déjà Vu, esa extraña sensación de vivir algo ya vivido anteriormente…

Cuando en la sala 265 del hospital Río Hortega, el experto en mamas daba su diagnóstico, y leía el resultado de la biopsia “un carcinoma ductal infiltrante. Grado 3.

Hoy acompañada de Tania y Bárbara, con la misma cara de ponchadas de hace dos años… con ese silencio que congela el tiempo por un instante y cuando regrese de ese instante, escuche palabras que ya había escuchado antes, “el protocolo… otras pruebas y posterior operación”

Bueno de ese letargo en el que entre por segundos, logré salir y caí en cuenta que el asunto del cáncer de mamas esta vez, era conmigo…

Yo a diferencia de la mayoría de la gente que además de enfrentarse a esa noticia, también tiene que pasar por el duro momento de decírselo a su familia, padres, hijos,… no tengo que hacerlo, porque no tengo una familia como tal. Como dice Bárbara Polachini, tengo una familia de vida, que es lo mismo, amigos que se convierten en familia y en ese momento, me acompañaban.

Nada, después de todas esas pruebas unas más incómodas que otras, llegó el día. Y tengo claro, es que el camino que me toco será el duro, lo sé, lo conozco porque lo he vivido…

En este camino tengo grandes ausencias, personas que quisiera que estuviesen, pero no están, pero sé y siento que estaré acompañada por quienes desde su corazón se embarcarán conmigo y por los que ya se han embarcado en esta batalla.

¡Los amigos curan!

Cada palabra de cada mensaje, cada gesto de apoyo y cariño, que he recibido desde hace unos meses, “sanan” el alma.

Desde que hace unos meses un tsunami me pasó por encima, y sin darme cuenta me llevó a una profunda depresión… que jamás había vivido y que he de confesar que me puso de rodillas ante la vida… y aun intentando ponerme de pie y levantar la cabeza, me llega este nuevo golpe, que al igual que el otro, ha sido un golpe a traición, que son los más duros, contundentes y los que más daño hacen, porque no se esperan. Pero, todo ello se sana poco a poco, porque los amigos curan…

Eso me lo enseño mi amiga Viviane Costa de Denais, quien me envió un tierno e interesante resultado de un estudio sobre el efecto de los amigos, como sanadores.

“Se descubrió que los amigos contribuyen al fortalecimiento de la identidad y protección de nuestra salud y futuro.
Constituyen un remanso en medio del mundo real, lleno de tempestades y obstáculos.
Los amigos nos ayudan a llenar los vacíos emocionales, y nos ayudan a recordar quienes somos realmente.”
Cuando los amigos se juntan, se produce una cantidad aún mayor de Oxitocina (estimula el amor y la ternura), de Endorfinas, de Dopamina y de Fenilananina _(generan entusiasmo y alegría)_, que reducen el estrés más agudo y, más bien provocan, sensaciones agradables y divertidas.
Se cree fehacientemente que, ‘la amistad, prolonga la vida’ (las personas que no tienen óptimas relaciones de amistad, generalmente no gozan de buena salud).
Por eso, tener amigos nos ayuda no solo a vivir más, sino también a vivir mejor.
El estudio sobre la salud indica que, cuantos más amigos tengamos, mayores son las probabilidades de llegar a viejos sin problemas físicos y con salud plena.

En definitiva para vencer en cualquier batalla en esta vida, lo importante y determinante es nuestra fuerza interna, que nosotros mismos generamos y la que sin duda fortalece la familia y en mi caso mi familia de vida, los amigos, por los que doy gracias a la vida... cuento con todo ello, para esta lucha.

Y ahora por circunstancias de la vida, llegan nuevamente a mi vida, mi hermano Ricardo y mis sobrinos para fortalecer mi espíritu, con su inmenso cariño, aun en la distancia.

Cuento con el inmensurable cariño, apoyo y amor incondicional de mi hermana Tania y la protección de nuestro Ángel guardián mi prima Bárbara Polachini, suerte para mí que cuentan con experiencia en ‘salvar vidas’ con amor y mimos… con casos contrastados como el de Inés Fernández. Y claro también cuento con grandes amigos, pocos, pero de esos tan especiales, que son capaces de iluminar con su cariño, las sombras más intensas.

Tengo claro y muy claro que voy a luchar con toda mi fuerza interior y física!!! Que espero no llegar a penaltis (Quimioterapia)… pero si llego, también voy a luchar con todas mis fuerzas hasta vencer en esta batalla, como siempre lo he hecho en mi vida, superándome cada día a mí misma.

Bueno transformando la mítica frase usada en Star Wars:

¡Que la Fuerza nos acompañe!, en esta batalla.

Que l fuerza nos acompañe, a mis mosqueteras, Tania y Bárbara, a mi familia de vida y a todo aquel guerrero, que se una a esta batalla y a mí por supuesto…

Y mi eterno agradecimiento a Sonia Mejias, Karem Quintero, Viviane Costa, Manolo Benavides, Arianna Conde, Gastón Biord, Rosa Spartalian y Rossy Chacin, por acompañarme cada día.

 

Un saludo

 

@ICarolinaNunez

 

 


 

Comments ( 2 )

  • Mariauxi

    Óle, óle y óle tu VALENTÍA y determinación mi Carol, Dios y la Virgencita del Valle, iluminan tu camino y lo harán más llevadero. De esto también saldrás…Te abrazo grande y fraternalmente y Vivi tiene toda la razón los amigos curan y sobre todo el alma. Tienes mi apoyo y mi hombro aunque sea en la distancia. Fuerza, Coraje y mucha FE.

  • Bego

    Carola. Lo has dado todo y ahora te toca recibir. Está partida hay que jugarla y en eso te acompañarnos. Cerca o lejos. Cómo bien dices, Los amigos sanan y nada mejor que compartir las cargas. Seguramente este texto aligera un poco el dolor de los golpes recientes. Ya verbalizarlo ayuda y escribirlo ni te cuento. Un abrazo enorme y sabes que estamos y te queremos.

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